21.12.14

Diciembre 2014

Ante tanta ausencia
desaparecidos, duelos, dolidos,
crimen y barbarie,

ante el silencio
de gritos nocturnos
y cantos de mariposa

ante el fin del mundo
que llega todos los días
y nos deja plantados

Ante todo
ante la nada,
esperanza, un hijo,
nuestro, tuyo,

y nada más.

Diciembre me gustó pa' que te...

Ojalá fuera negro. Ojalá fuera ese hombre de negro que dices soy. Ojalá fuera tantas cosas, como para ti, como para ella, como para alguien que no se apellide nostalgia y me rompa la madre cada noche, cada amanecer, cada que busco y no encuentro ese motivo para sonreír y decir: carajo, otro nuevo pinche buen día.

Pero no he jugado, creo que no he abusado, he tratado... tratado y decreto y artículo y ley... me pierdo en Jurisprudencias y textos que emanan del Pleno y de la Sala y del DOF, pero no hay sentimiento de la nación que quepa y tenga lugar entre tanto pinchurriento libro. ¿Cómo te digo entonces que cada que mis manos recorren tu cuerpo el mundo para? Tiene que ver una cosa con la otra, preguntarás y yo diré que sí, pero nada más.

Me limito a concatenar aunque quien me pide que lo haga no entienda el significado de la palabra. Comparo, concateno, rayo, subrayo y tacho, cada texto es como este sentimiento que se niega a ser publicado, erratas por aquí y por allá. Entre tus piernas y mis deseos contenidos, índices y olvidos.

Cual canción de Calamaro debería aspirar a tu odio y olvido, a conciencia pura, pero te quiero y extraño. ¿Y si yo no te llamo no apareces? ¿Y si yo no te escribo enmudeces? ¿Y de frente, sólo sonríes y me pierdes en ese perfume que no sé de dónde sacas pero que me queda, entre mis pequeñas grandes torpes narices durante días... ¿dónde estás, cómo estás? A qué hora me mandas al carajo o me dices que me quieres a pesar de todo y que el año no termina o inicia en vano...

Leerás esto y lo sabrás tuyo, o de aquel(la), pero, quizá, responderás... ¿Dónde estás, te vas?

No me odies por escribir mal y de malas. Te extraño, quien quiera que seas. Cada vez te conozco menos pero te pienso más... y al final, al puto final, como dice la canción, como pienso que sucederá aunque nunca llegue... "al final, te estaré esperando".

17.11.14

Coriolano I

Que caiga sobre ustedes la peste negra... en La tempestad la peste es roja pero igual me acuerdo. La obra es Coriolano, de Shakespeare, hace unas semanas fue la adaptación de Günter Grass, ahora tocó el turno a la versión original. Tres horas dura y lo deja a uno pensando un poco más.

La versión de Grass (deberían verla, en serio) se desarrolla en la Alemania comunista, la original en Roma. A pesar de las modificaciones leves que sufre para ser presentada en el teatro, situado a un par de calles del monumento a la revolución, hay diálogos que le llegan a uno, a pesar de la distancia temporal.

A pesar de las patadas que recibía impunemente mi asiento por la espalda (¿por dónde más?) y del concierto de envolturas de alimentos, papitas, pistaches, pásele, pásele, la obra me gustó. Al final, no podía esperar menos en un recinto que te recibe con una manta en protesta por su inminente desaparición, una de las actrices se posó al frente del escenario y leyó un comunicado al que se suscriben todos los miembros de la Compañía Nacional de Teatro. Ellos sí lo llaman crimen de Estado, piden la entrega con vida de los 43 normalistas y castigo a los culpables de los tres poderes de la nación. En las primeras filas, había 43 lugares desocupados, no vacíos, llenos de coraje y esperanza con las fotos de los normalistas de Ayotzinapa. "Nos sumamos al clamor popular y justo: ¡Vivos se los llevaron...!", "¡Vivos los queremos!", respondió el público al tiempo que mi piel se enchinaba y buscaba a dónde desviar la mirada para no ponerme a chillar.

Faltaría ver la versión de Bertolt Brecht, Mientras la de Grass sigue siendo la mejor, para mí, pero bueno, yo sólo soy un dedo gordo del píe.

#AyotzinapaSomosTodos

9.11.14

8.11.14

48 horas

"Todo cuanto hemos pasado se revela hoy bajo esta luz", me cantaba Nacho Vegas al oído mientras la combi (que ya ni son combis) me llevaba a La raza. Después el metro y, afuera de la biblioteca, un grupo de hipsters-hippies-algo platicaba animosamente con el vendedor de no sé qué vegetariano. Renuevo mi credencial y corro entre los pasillos que no termino de entender. Ahí el libro de Rama y, más adelante, me encuentro con las crónicas de Velarde, listo, nueva clave, recibo y graciosa huida. Ya es tarde. Afuera, el grupo ya no platica sino que, sentados frente a la entrada se maquillan y revisan sus celulares inteligentes.

No alcanzo lugar en el metro, no importa, igual terminaría cediendo el asiento, para bien o para mal (depende del grado de feminismo que tenga quien esto lea). Comienzo con el maestro López Velarde (él disculpará mi igualada línea del párrafo anterior). En un pequeño texto sobre los bustos dice: 
...para confirmar el dicho de Bernardino de Saint-Pierre de que "los monumentos a los ciudadanos dignos son la historia de pueblo escrita en piedra".
Sólo que nuestro pueblo pasa ante los bustos encongiéndose de hombros, con la indiferencia del que lee una página que no entiende o con el escepticismo del que escucha con oídos de profano una partitura clásica.
Y es que, por más que se declame, la conciencia popular no está formada.
Desconsolada verdad es ésta.
Y pienso que podríamos cambiar "los bustos" por la indignación, por los desaparecidos, por tantas cosas y la conclusión sería la misma... sigo leyendo.

Llego a Copilco y, detrás de una pareja de estudiantes subo y salgo. La luz comienza a ceder el paso a esa oscuridad eterna que me hace pensar en sus cabellos, siempre. Aún hay tiempo así que paso a comprar provisiones, en la tiendita de la esquina, qué oxxo ni qué nada. Al final, después de pedir auxilio y la ubicación del auditorio me entero de que llegué temprano, apenas con una semana de antelación y me viene a la cabeza eso de que deben disculparse los que llegan antes de lo acordado, me disculpo y salgo.

Afuera, junto al tianguis de libros, hay una mesa con dos normalistas de Ayotzinapa, me quedo a escuchar. Los jóvenes se muestran sueltos ante el micrófono, terminan su intervención y responden preguntas: sí, mataron a un intergante del equipo Los avispones y a una señora, los confundieron con nosotros, también detuvieron un camión pensando que era de normalistas... Un chavo de psicología ambiental habla de la desesperanza aprendida (algo así), se da cuando nos bombardean estímulos negativos y caemos en la desesperanza, en el pesimismo.

Camino y veo que en la Facultad de Economía también hay un grupo reunido, Escuchan a dos normalistas y a dos padres de los desaparecidos, uno de ellos habla más mixteco que español, igual todos escuchan respetuosos, al final aplauden. El otro, fotografía de su hijo en mano se quiebra a la mitad: "Siempre salgo con su foto, luego la veo y parece que él, con su mirada, me dice, aquí sigo, no me abandones, pero yo no lo abandono, no lo haré..." Y toda la Ciudad Universitaria calla.

Detrás nuestro, sobre la calle un contingente de Filosofía y Letras camina rumbo a algun MP. Encuentro a mi primo Emiliano (en el nombre llevan la penitencia, me dijeron alguna vez). Se despide y se reúne con su contingente, más tarde volverían con la noticia de que siempre no, que mejor se organizaban bien antes de ir a quién sabe donde.

El acto termina, le entregan a los padres lo reunido con el botéo y los invitan a pasar por un taco. Yo camino rumbo a mi facultad. En la entrada hay una mesa y sillitas acomodadas en torno a ella, forman una media luna que no le pide nada a la tremenda luna llena que se asomaba por detrás del mural de Medicina. Leen textos suyos, algunos más de Efraín Huerta. Uno de ellos reparte una hoja, un poema visual, dice que se llama el nuevo himno nacional.


Escucho un poco, les falla el audio pero la voz se impone por sí sola. Mientras me pregunto que estará pasando en las demás facultades, en el resto de las universidades, en los hogares de todos los que somos víctimas de este sistema criminal y que, bien lo dijo un normalista, se llama capitalismo.
A uno de los compañeros le dispararon en la boca y le perforaron parte de la lengua, a otro la bala le dio en el cerebro, ahí donde está nuestra conciencia; aun tercero le quitaron el rostro. ¿Qué mensaje quiere dar el gobierno con estos actos? A quién quieren callar, a quien quieren dejar sin conciencia y sin rostro?... Ustedes que estudian y quizá saben mejor de estas cosas: ¿En que Universidad se enseña esto, donde se imparte el terror, donde se enseña a asesinar a estudiantes? Nosotros no lo sabemos, quizá nos puedan ayudar...


Entonces, apenas se cumplían 48 horas, ahora hay muchos cuentos que digerir, mucha indignación que canalizar, muchas voces que no callar.

#AyotzinapaSomosTodos

"Vivos se los llevaron, vivos los queremos"

27.10.14

Calaverita I (mundialera)

Desde ultratumba, queridos,
vengo a mi historia contar:
es la tragedia de junio,
la una en punto, hora local.

Es un domingo familiar,
hay botana, café y pan,
millones de esperanzados
el partido va a comenzar.

Entre tanto alboroto anda
la parca toda de negro,
espera el momento exacto
para el masivo sepelio.

Después de mucha lucha,
de patadas, gritos: juego,
pisé por fin el terreno:
México anotó primero.

La muerte no lo esperaba,
Giovani no lo creía,
el quinto partido estaba
a la vuelta de la esquina.

Después, orden divino,
el no creérsela, temor,
tras la euforia Piojo ordena:
once a cuidar el marcador

Sneijder al ochenta y siete,
dispara fuerte y sin marca,
la parca retoma aliento,
¿a quién le toca guadaña?

México: cae la esperanza,
yo llego de nuevo,
de la mano de un clavado,
¡penalti!, dice el de negro.

Coraje y lamentos llegan,
del inframundo hasta el cielo,
¡puuuto! repiten en coro,
once pasos, ay, el duelo...

El clavadista con saña,
marca a millones su destino:
"el mundial se les acaba",
el dolor es infinito.

La parca con gran sonrisa
marca el gol, fin del partido:
"Holanda avanza y los de verde,
para variar, vienen conmigo."

Faltó poquito, sólo un gol,
a la otra la armamos: final
destino es ser campeón.
se repiten con harta
y vana y santa devoción.

La muerte ríe incontenible,
y cien millones entre llanto,
repiten tristes desesperanzados
no era penal, nos han robado.

23.10.14

Vivos se los llevaron

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez...

La manifestación del 22 de octubre (feliz cumpleaños a mi hermano) empezó a las seis, encabezada por padres de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. El sonido de una camioneta anunciaba el orden de los contingentes. Comenzaron a avanzar lentamente mientras contingentes de diferentes escuelas continuaban llegando. Frente a mí pasa la UAM Iztapalapa, alcanzo a ver a uno de mis vecinos; detrás el INBA aparece, realizan un pequeño performance mientras esperan su turno para avanzar. "Parece mentira, llego contaduria", gritan un pequeño grupo de la UNAM que hace su arribo. Sobre la banqueta, supongo que para unirse con los demás normalistas que encabezaban la marcha, llegan varias escuelas normalistas, los más animados son los de Educación Física, yo también traigo silbato, pienso, mientras los miro pasar al tiempo que a nuestros pies un estencil pinta con negro "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", o algo así.

once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte...

Los contingente siguen tratando de avanzar y de agruparse para, por fin, salir rumbo al Zócalo. Son como las siete de la tarde y comienzan a encender antorchas, todavía frente al ángel. Es tanta gente que el tiempo quietos parece interminable, sin embargo los gritos continúan y el animo parece no menguar. El contingente de las distintas UAM se reune y sigue rodeando al ángel; finalmente, después de dos horas, ya están donde empezaron pero con rumbo al Zócalo. Es el último contingente, detrás sólo hay noche y algunas personas de limpieza que quieren terminar su trabajo temprano.

veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta...

Un par de glorietas más adelante se escucha un shhh que impone el silencio a toda la manifestación. Sólo silencio, veladoras y los pasos que algunos acentúan, se estremece la vida. Algunos levantan el puño o hacen la V de la victoria, De pronto el silencio se rompe de golpe, pienso en los disparos que a veces escucho desde mi casa entrada la madrugada, "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", grito unisono que inunda Reforma, de a poco, contingente por contingente, indignación por indignación nos sumamos todos al mismo grito. Más de dos horas caminando y hasta entonces las piernas se vuelven frágiles. Entonces el silencio se vuelve total de nuevo, observo algunas pintas en bancos y edificios, otros rostros familiares de la escuela, pasos y más pasos.

treinta y uno, treinta y dos, treinta y tres, treinta y cuatro, treinta y cinco, treinta y seis, treinta y siete, treinta y ocho, treinta y nueve, cuarenta.

Llegamos a la Alameda, junto a mí, sobre la banqueta una señora nos observa acompañada por dos niñas, levantan una mano, la señora, con la otra, sostiene una veladora, y llora, llora como si los desaparecidos fueran suyos, como si los manifestantes la representaran, como quien se niega a vivir en dolor, llora.

El silencio se convierte en gritos, fuera Aguirre, fuera Peña, alerta, alerta... Frente a Bellas Artes chavos del INBA realizan algún acto, el paso rumbo al Zócalo sigue lento pero la mayoría persiste, los menos salen rumbo al metro, rumbo a sus casas, ellos sí, rumbo a casa.

Se escucha un cristalazo en 5 de febrero, contra Bancomer, enseguida chiflidos y gritos en contra, no pasa a mayores (ni arrojan una veladora adentro como sugiero). A una cuadra del Zócalo el silencio reina de nuevo: veladoras y puños encendidos contra la noche y la impotencia se levantan, a los costados flashes, aplausos y miradas contagiadas de dolor. Nos recibe un Zócalo a medio llenar, la gente comenzaba el regreso mientras nosotros seguíamos caminando. Hay veladoras rodeando fotos de los 43 desaparecidos. Llegamos, al fin, son casi las once de la noche y aún había mucha gente: "...a la cachi cachi porra, pim pom, pim pom porra, UAM, UAM, ¡Gloria!" nos recibe un grupo del IPN. Aplausos, gritos y silbidos.

cuarenta y uno, cuarenta y dos, cuarenta y tres...

Minutos después, veladoras colocadas y contingente reunido, se emprende el regreso. Muchos permanecen en la plancha, más tarde me entero que un letrero enorme de "Fue el estado" se coloca en el Zócalo. Nosotros hacemos "metro popular", nadie paga, todos pasan. Después de más de cuatro horas los ánimos no decaen.

¡Justicia!


[Termina la manifestación y queda un sabor dulce-amargo. El intento es honesto, la acción comprometida pero la efectividad del mismo lo pone a uno a pensar. Habrá que radicalizar las acciones, los cristales son daños colaterales, como ellos dicen, se deben cambiar de fondo la cosas. Que sindicatos se sumen, que AMLO, ojalá, se dejara de tonterías y medias tintas, que la sociedad actúe, aún queda mucho, demasiado, por hacer. Por lo pronto creo que marchar con tantos, para comprobar que se camina de la mano de tantos dolores y búsquedas de justicia es grato, queda mucho por hacer.]

¡Vivos los queremos!

#Ayotzinapa
#TodosSomosAyotzinapa
#22deOctubre2014
#Faltan43

"Nos quieren en soledad nos tendrán en común"
Nacho Vegas, firmante de la carta de académicos y artistas
 que exigen solución al caso de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa

11.10.14

Una bolsa extraviada. Variaciones

El metro llega a su destino, dan la orden de que nadie permanezca dentro de él, todos salen apresurados, espera el joven y sale al final junto con un señor. Ambos ven una bolsa con frutas debajo del asiento, se miran, el señor dice: "uy, a alguien se le olvidó el mandado con todo y manzanas". Después no está tan seguro sobre lo que pasa...

1.Se dan la mano, con la mirada, uno toma la bolsa y el otro camina a su lado. No hablan mucho, medio lamentan el olvido ajeno y medio celebran el hallazgo fortuito, en los torniquetes se reparten el botín: manzanas, peras y un par de mangos, se dan la mano, con la mano, y cada uno sigue su camino.

2.El señor se apresura a tomar el bolso, él trata de seguirle el paso, le dice algo, "yo la vi primero, suerte para la próxima", escucha como única respuesta. Se apresura a caminar y de inmediato lo pierde de vista. Quizá era fruta podrida. Consuelo.

3.El señor toma la bolsa aún medio sorprendido. En la puerta un policía vigila que nadie se quedé adentro, lo mira, extiende la mano y le dice "trae pa' cá que es de objetos perdidos". El señor pregunta dónde queda eso y el policía le responde que no tenga cuidado, que él se hará cargo. El señor sigue su camino, el policía frota una manzana contra su uniforme antes de darle una mordida, el joven sólo observa y camina.

4.El joven no se decide y sale, mira de reojo, el señor le entrega la bolsa al policía. Más adelante, entre el mar de gente, el joven ve a una señora de cabello cano, recuerda que ella estaba sentada en ese sitio, se apresura, esquiva gente y, al final de los escalones la alcanza: "Señora, disculpe... ¿no olvidó una bolsa con manzanas?", ella revisa sus manos, carga una bolsa en cada una, "Creo que no...", "Es que dejó una bolsa abajo de su asiento, la tiene un policía, si quiere la acompaño, o vaya, ahí debe seguir", "uy, muchas gracias, hijo, pero tengo prisa, ya me están esperando en casa y no sé...", "Si quiere la acompaño, o la ayudo con esas bolsas, para que no vaya cargando de regreso", "No mijito, muchas gracias, de verdad, mejor así me voy, pero gracias, que Dios te bendiga", "Bueno, hasta luego, que le vaya bien".

5.El policía reclama la bolsa, no es de ustedes, dice. Más adelante una viejita camina con bolsas en las manos. El joven le alcanza y le explica su posible olvido. Ella prefiere no regresar, agradece y se va, acelera el paso. Atrás se escuchan gritos, el policía forcejea con el señor, pide refuerzos y lo someten. Levantan cargos en su contra, no eran sólo manzanas lo de esa bolsa "olvidada". El joven también acelera el paso.

6.El joven toma la bolsa, ni come tanta fruta pero mejor que alguno de esos animales que luego rondan por ahí. Toma una manzana, se la ofrece al poli, toma otra, la limpia y se la regala a la sonrisa con piernas bonitas. Baja las escaleras y un invidente pide indicación, él lo orienta y le da otra manzana. Le quedan pocas y las ofrece a una familia, le sonríen, no aceptan, lo insultan un poco (no son necesitados) y se alejan. Se rinde y las guarda en la mochila, se aparta una, la muerde... carajo, están por dentro podridas.

7.El señor y el joven sacan su teléfono inteligente, uno tuitea el extravío, el otro publica en su muro, con todo y foto, el descuido de algún "pobre desgraciado". Siete retuits, un kilo de likes, y el tren con todo y bolsa se pierde en la oscuridad.

8.El señor grita que alguien olvidó la bolsa, el joven le hace coro. Llegan más policías, cercan la zona y a los pocos minutos hay un operativo con todo y federales. Es culpa de la oposición, una crítica al sistema, un performance que no le gustará a Mancera, el pánico cunde, unos llaman a sus familiares, otros graban cuanto pueden, los polis a decomisar celulares, "Aquí no pasa nada, sigan caminando, no se detengan, avancen, avancen..."

9.No se deciden, caminan indiferentes. Contra la marea lucha una anciana, a empujones y con trabajo se mete de nuevo al vagón. Toma la bolsa aliviada pero las puertas se cierran y el tren se aleja. Nadie sabe quién era, no se vuelve a saber de ella.

10.Aparecen siete enanos, ven las manzanas y se quejan de un tema trillado, las toman, las tiran y colorín colorado...


Y como Kabeza hace, sólo me queda añadir: porcentaje de realidad: 100%, pero deben elegir cuál.

28.9.14

28/09/2014

Llegaste con la segunda guerra implacable,
con la independencia y teñiste de esperanza todo,
con la muerte de Neruda y los versos no pararon.

Cuál es tu colmo, y como me colmas
Las sonrisas esperan tu llegada y desean
nunca más te vayas, soplo las velitas y pido por ti
y por todos, los que te conocen y los que aún viven sin saber,
porque lo óptimo nos cuesta la vida y lo terrible,
lo más terrible es impagable, inexplicable
y estos versos de abrazo y ausencia,
de dolor y esperanza en otoño no bastan

Brindo por ti y pido
una piña colada, un mentolado,
una diana y puntería;
paciencia, paciencia,
en dos horas estás lista.

Dos temporadas de naranja

Llegó como llegan las cosas que no tienen mucho sentido, no es cierto, así no dice la canción. "Orange is the New Black" llegó por casualidad, yo toqué una puerta y tras una breve espera recibí respuesta, no me dejaron afuera aunque tampoco provoqué que la serie dejará de adueñarse de la pantalla y la habitación.

Se estrenó el año pasado, yo llegué para el capítulo cuatro, tal vez cinco. Una chava se encargaba de mover dinero proveniente de las drogas (tan bonita isla que es esa) hasta que cae presa. La serie está basada en un libro y apenas lleva dos temporadas. 

Básicamente trata sobre la vida de esta mujer, interpretada por Taylor Schilling (no, tampoco la conozco), en la cárcel. Como no puede faltar el triángulo amoroso, les adelanto que ella tenía una relación lésbica con Alex, la conocida (ella sí) Laura Prepon, sospecho que la conocerán; ah, y al momento de entrar a la prisión está comprometida con Larry (el famoso aunque no de mi agrado, Jason Biggs).

Después de que me pusieran al tanto de lo ocurrido y de ver un capítulo dije "no está mal, habrá que seguirle", y pues me chute las dos temporadas en menos de una semana.

Es una serie comediosa y medio dramática. Conforme pasan los episodios se cuenta la historia de alguna de las presas, ya saben, la latina, la transexual, la rusa mafiosa... no se las voy a contar. La mayoría de los capítulos terminan de tal manera que te quedas con el pendiente de qué va a pasar, y te sigues con el próximo, aunque no duermas, ja.

La primera temporada es bastante buena; la segunda empieza bien pero decae un poco, no sé si tenga que ver que Donna (Laura Prepon, pues) aparece menos y es reemplazada por la historia no tan bien lograda de la reclusa Vee, mujer de color que ya había estado presa anteriormente y que llega a querer organizar y mandar las cosas como en los viejos tiempos, old school.

Medio me queda la impresión de que la serie va más enfocada al público femenino, pero si yo la disfrute cualquiera puede hacerlo, y no, no sé qué significa lo que acabo de escribir. Se supone que ya está asegurada la tercera temporada, habrá que esperar y ver si retoma el bonito rumbo que me hizo clavarme con ella.

Y creo que es lo que les quería comentar sobre la serie, quizá hubiera podido hablar mejor y más pero entre la serie y estas líneas se me metieron seis temporadas de una historia en Jersey... de cualquier manera, y por si les preocupa, la canción de la serie es buena y aquí se las dejo, de Regina Spektor:




27.9.14

La llamada de Los Simpson

Hace unas semanas estuve viendo Los Simpson. Vi todos los capítulos de la primera temporada y debo admitir que había muchas cosas que no recordaba, muchas risas y momentos que resurgieron en mi cabeza. Yo apenas tenía tres años cuando se estrenó en México y ahora es casi imposible que transmitan esos episodios en la televisión, cómo no me iba a llegar la nostalgia, Recordé que al menos una vez me tocó ver la serie en cada una de las casas en las que he estado, tíos, abuelos, conocidos, tal vez haya alguna excepción, no todo es perfecto.

El primer capítulo es el de la llegada de Ayudante de Santa, mejor conocido como Huesos, luego me enteré de que el primero original era el de la niñera ladrona pero al final lo pasaron al final (en éste no sale Huesos ni Bola de Nieve, y los personajes son raros, Barney güero, por ejemplo). La impresión que tuve, apenas avanzados un par de capítulos, fue que ojalá los Simpson fueran todavía lo que solían ser, supongo que después de veintitantos años uno ya no es el mismo y no suele mejorar.

Malo si lo haces, malo si no lo haces; esto no se acaba hasta que cante la gorda...

Desde el principio Homero fue torpe en su relación marital. Apenas empezaba la serie y ya había acabado en el psiquiatra junto con toda la familia; ya lo habían capturado en una foto comprometedora con una bailarina exótica; ya había tenido la excelente idea de regalar bolas de boliche en los cumpleaños.

No sé ni para qué cuento esto, estoy seguro de que poca gente me lee (aunque parece que ahora me leen más que cuando me hago promoción, aunque, según blogger, la mayoría de mis lectores son chinos y estadunidenses), y sospecho que los que me leen tienen la edad suficiente como para recordar los zapatos muy grandes de Bob Patiño, o la ausencia de tantos aparatos y artistas que ahora inundan la serie de los amarillos. En aquel entonces bastaba cortar la cabeza del padre fundador, un blusero sin dentista o una casa rodante para pasarla bien. Qué más da...

"Soy un soldado temerario, para comer no tengo horario."

La depresión de Lisa y Un momento de decisión fueron los capítulos que más me gustaron, al menos los que más me conmovieron, curiosamente los dos tienen un final musical. Les dejo uno de ellos, apenas me enteré de que es referencia a una película, yo sólo identifiqué que todavía no era LA CANCIÓN, con versales, de Homero y Marge, ya les contaré más (y con suerte de mejor manera), sobre las demás temporadas (al menos hasta que dejen de ser tan buenas, por ahí de la 16-18).

Ah, también me parece curioso ver a Burns llorando.

Quién diría que Richard Gere no siempre actuó de viejo y que Joe Cocker no sólo canta la de Los años maravillosos...



9.8.14

Tequisquiapan

Antes debió pasar un sueño de apenas dos horas, carreteras en remodelación, federales que no dejaban de ver los números de serie y una parada en el camino pa' desayunar barbacoa. Finalmente, tres horas después de cerrar con llave la casa, llegamos al segundo lugar más visitado de Queretaro, según.

Nos recibió un muerto y no lo digo por Hidalgo (su estatua estaba muchos kilómetros atrás), había una procesión a media calle, sin querer los acompañamos hasta donde el carro podía acompañar. Después de varias vueltas apareció el estacionamiento y de una hielera sacaron el papelito que marcaba nuestra hora de llegada.

Apenas después de una calle recorrida, nos intercepto un niño, morenito y parlanchín, como de 8 años, nos convenció, con marimba de fondo, y pagamos por el viaje en tranvía. Caminamos un par de calles más rumbo a él; ya sólo nos esperaban a nosotros, subimos y enseguida partió.

Como diez pasajeros más, la mayoría parejas, un par de hermanas y apenas un niño. El chofer-guía contaba más chistes que datos "turisticamente interesantes". Quizá pasamos más tiempo en las paradas probando quesos y vino que en el tranvía. El lugar es pequeño, por donde fuimos regresamos, las mismas calles, la información repetida, en Coyoacán nos pasó lo mismo, eso de hablar cual grabadora provoca esas cosas.

En el centro hay una iglesia (les debo el nombre), de principios del XIX, estaba en remodelación por dentro. Sus adornos no eran muy ostentosos, los feligreses llegarían más tarde, vestidos de negro. Frente a la iglesia una plaza, a su izquierda una fuente sin agua, a la derecha una cruz de metal, en frente un kiosko alto rodeado por bancas y jardineras. Lo que uno espera en lugares así, pues. Calles limpias, vendedores de canastas y dulces, turistas, aunque no muchos y un oxxo demasiado cerca.

En los mercados de artesanías el mero mole es el ópalo y cositas de mimbre, en la casa de cultura dan cursos para aprender a tejerlo. La gente, al menos los que atendían los puestos y los que pasaban por ahí eran bastante amables. Por ahí me regalaron algunas bonitas sonrisas y una plática accidental. Casi en la salida un "sólo quiero que seas buena, que pienses lo ue haces y trates de ser una buena persona siempre" sonó de los labios de una madre que regañaba a su hija justo antes de ponerse a llorar con ella. Con dos llantos bastaba así que seguí mi camino.

Ya querían comer pero yo, como buen remedo de ñoño dije que los alcanzaba después, había visto la librería "Rulfo" y quise echarle un ojo. Estaba bastante surtida, desde los clásicos libros de vampiros hasta algunas otras curiosidades que no tiene caso mencionar. El dueño, Armando (les debo el apellido), resultó ser bastante amable y charlador, me hizo descuento y se ganó mi corazón, bueno no, pero su ayudante sí, bueno tampoco, pero caen bien. Compré un libro de Arlt y otro de poesía escrito por De las Casas, un autor de San Juan del Río, Queretaro.

Regresé a presumir mis adquisiciones y a comer algo. Mientras tanto, algunos turistas, la procesión siguiendo su camino rumbo al panteón (supongo), la marimba, insectos raros que hacían gritar de muerte a la niña de atrás y unas cheves para el calor, que no era poco.

Quizá podría ahondar más en algunos detalles, describir mejor el paisaje (desde la avenida principal se puede ver Bernal), o contar otras cosas, pero ya es tarde y el regreso largo (más si tomamos otro camino y el tráfico acompañado de aguaceros se atraviesa). Mejor les dejo uno de los poemas que encontré allá, un fragmento nomás:

Niña de Zimapán

Niña de Zimapán: ojizarca y dulce.
Trigueña. De silenciosa mirada;
ardiente y lejana.
Nostalgía de las entrañas
bellas, de la fusión de razas.

Eres como sombre deseada,
perfume incierto y nostalgia.
Eres flor de tierras quemadas:
flor de mirto, flor de biznaga.
Sedienta de amor y de ansia.

Tu vida de sueños se alarga
ente suspiros de lunas blancas
y tejes tu madeja incierta
con hilos de esperanza.
[...]




Tequisquiapan, julio de 2014.

Les sigo debiendo el nombre


Según se veía la peña de Bernal, no sé por qué se mueve...

6.8.14

Breve, empezó julio y lo saludamos todos

*Me descubro sin ti, me cobijo en la memoria y llora toda la noche del quizá.

*Mientras dura todo el dolor es un chiste, después la risa es salada y la nada amanece.

*Urna de esperanzas y sueños que sabemos imposibles, la democracia y este simulacro de amor.

*Te escribo sin parar y las hojas no llegan a ti, es el otoño.

*Esta raza cósmica extraña los polvos de tu eurocentrismo.

*Se supo prendado de una mujer de época distinta a la suya, no hay Historia que pueda con eso, medio siglo de distancia, cien poemas de silencio.

*Quién me lee la mano y ese lunar que apareciste. La M de la palma, ¿qué significa?

*Y esa magia de escuchar, pensar, ver o sentir algo y pensar en ti, ¿cuándo se acaba, cuál es el truco?

*Esta noche me abrazo solo y tu perfume, necio y puro, se interpone entre yo y la nada.

*Sentir tanta dicha y no poderla disfrutar como lo hacen los demás.

*Tus jadeos, sus juditas, mi deseos y aquellos sueños ajenos, se me va la vida en ello.

*Y toda la vida cabe en esta carpeta, algunos megabytes y tu nombre, abreviado.

*Ojalá la ortografía bastara para el amor, sobran errores de redacción, conjunciones erradas.

*Ojalá fuera blanco para entender, quizá, esta vida criminal y decolorada.

*Un beso tuyo es la calma a la que aspiran los condenados.

*Suena el silencio de la noche y te pienso, melodía perfecta mía, eres grillos cantando.

*Trato de escribir y la noche tiñe el papel de recuerdos, la palabra no alcanza.

*Este recuerdo mañana será... ¿qué?

*Alguna vez serán míos aquellos labios, mientras tanto: silencio...

29.7.14

Estertores

Sé a cava, dice a julio el borracho y los presentes no saben a bien qué idioma enuncia. Los pasados lo recuerdan, enamorado o algo parecido, tantos sentimientos se parecen entre sí que uno termina por sentir todo y nada a la vez. Los futuros lo lloran y se lamentan, aparentemente de manera sincera por no haberlo adivinado, por no haber evitado la tragedia. Pero la tragedia, leerán en algún texto de los pasados los futuros, no se evita, es destino, manifestación de la libertad, problematización sobre ella. No están seguros de creerlo, pero los viejos libros lo dicen y algo hay que creer, aunque la duda mate y la certeza té. Infusión de pensamientos, sentires y preguntas se agolpan en las cabezas presentes, como siempre y para la eter ni dad, ni má, ni nada. Ni chou.

Pero el borracho sigue hablando y la atención se mudó a estas palabras. Error. Cambiamos la voz por el papel, la vida por la apariencia, por la comodidad del monitor, de los reflectores atemporales. Sigue hablando palabras inconexas, convulsionadas, el amor perdido en aquellas frases, la violencia encontrada en aquellas otras. Bebe y se agota de a poco el contenido, se cansa y se desborda. Tiene hambre y come y llena el plato para vaciarlo incontables veces, pero el hambre sigue postrado a su lado, mirando de frente como retando al tiempo que reprocha; él no sabe qué pero se siente culpable y baja la vista y levanta el vaso, inclina el cuerpo y vierte el liquido.

Me ve escribir, la mirada se enciende, cobra un color blanco, como este papel bond, cobra y nadie paga y el blanco se ennegrece y las pupilas destellan rabia, sigue mirándome. Increpa, parlotea, se desdice, recomienza; su voz se vuelve un tac, tac, tac, acompasado. Injuria, bebe, crea, destruye y sigue bebiendo. Yo escribo, lo miro de frente, sin demasiado temor, con un dejo de lástima y asco, con dudas, con preguntas que prefiero no escupirle en la cara, con palabras que es mejor mantener sin respuesta. Me mira y lo miro, habla, escribo, me provoca, aprieto el lápiz, quiere gritar algo y se desgarra, trazo en mayúsculas algo en otro idioma, miramos a la vez presentes pasados y futuros, alza el vaso, doy un trago y cerramos los ojos para no verme más.

17.7.14

Instrucciones para fumar

       1. No lo hagas.
No hay mejor instructivo que éste. 

Ya que si, a pesar de toda advertencia pintada con ratas, fetos deformes y tráqueas deshechas, insistes en el “placer sensual”, creo que puedo ayudarte.
Lo ideal es empezar a fumar en un billar, con nombre rimbombante u original, Kalikosmia, por ejemplo. Si tienes unos tragos encima es mejor, más fácil. Nunca falta el amigo que te invita. Entonces tu cerebro dirá ¿sí es tan complicado como dicen? ¿De verdad sentirás que te ahogas? Y de pronto te atreverás a dar ese pequeño gran torpe paso: Pues va, dime cómo le hago.
Te darán instrucciones, el cómo el cuándo y quizá el porqué, tú, con unas cheves encima, asentirás con la cabeza y pensarás: “es cosa de niños”. Es entonces cuando hay que prestar atención. Tenderán el cigarro ante ti, ofrecerán su efímera lumbre y habrás de mostrar que “somos hombres, no payasos”.
Casi siempre será alguna marca conocida e inspiradora de películas gays western, o con dibujo del desierto (mensajes subliminales incluidos). Tienes que aceptar y llevar el filtro a tu boca, encender el mechero y aspirar, uuufff, hacer como que tragas saliva, pensando en que te tragas el mundo, tu futuro, tu salud, tu vida y demás. Tenés que atorar el humo en algún rincón de tu pescuezo, para, después, exhalar, deshacerte de los miedos, de los prejuicios… nada de cáncer, enfisema y tantas cosas que has escuchado en tantos lados; sólo importa que salga el humo sin morir en el intento.
¿Lo lograste? Bien por eso, “Bientos”. Ahora puedes presumir ante tus amistades que sabes fumar, que no te ahogas, que has aprendido. Es hora de saber elegir qué fumas y qué no.
En las salidas de los metros te encontrarás cajetillas de a diez varos. Sólo son recomendables si quieres practicar, el sabor no es el óptimo, el aroma no es bueno, la sensación se resume en un: ni modo, no me alcanzaba para más. Ni modo, tú sabrás.
Lo mejor es empezar con Marloboro o Camel, pero no te quedes con ello. Aguas, si fumas Delicados es posible (a mí me ha pasado) que después de ellos los demás te sepan a nada. Existen mentolados, ligeros, largos, de clavo, cubanos….
Yo los vendía durante la Prepartoria, cuando todavía no estaba penalizado fumar en la benemérita prepa 9: Mi look medio punk, medio grunge, medio rasta, medio tanto y nada. A veces sacos y gabardinas en las que cabían tantos cigarros: Camel para no errar, Cohiba para los que sabían, Azabache si te gustaba el clavo, Marlboro, Delicados, y Montana (nomás para tener variedad).
Ahora bien, ¿no sabes cuándo fumar?, fácil: en la tele te venden que después del sexo, fumar es lo mejor. Fuma y presume tu aparente actividad coital. “Fumando espero a la que tanto quiero”, fuma y espera, mientras la amada llega no está de más atraer la atención de alguna que otra jóvena apantallable.
Fumar te hace bajar de peso, fumar te quita el hambre, fumar te da elegancia, fumar te llena de un olor a alquitrán difícil de quitar, fumar te vuelve estéril, fumar te crea una imagen (cuidado), fumar te da y te da y te quita y no devuelve. Fumar es adictivo, por más que digan tus amigos.
En días lluviosos se agradece el cigarro, en días de frío o de hastío se agradecen. Con el calor no se llevan, aunque es cuestión de actitud, se puede fumar en la playa, en el desierto, en la sábana. Todo depende.
Llevo 9 años fumando, ¿quieren mi opinión de profesional? No fumen.
Y ya, si fuman que no sea por presión. Siempre es preferible, y sabe mejor, el cigarro de marihuana (dicen, dicen).
Pero no me hagan caso, sólo sufro un poco del síndrome de abstinencia. Si fuman, fumen bien. Si lo dejan de hacer, mejor todavía. Yo fumo y es lo que hay, y mientras espero a aquella mujer, sólo me queda fumar, y fumar, y esperar.
Fumando espero a la que tanto quiero,
Y te miro, tus ojos de alquitrán,
Tus piernas sin filtro,
Tu vos de nicotina, adictiva,
Que me da muerte y vida
Y placer y llanto,
Y te miro, no sé dónde estás
Pero te adivino feliz
Y paciente, yo te espero,
Y fumo y sé que volverás.

Tan, tan.



15.7.14

¿Dónde quedó?

El mundial de futbol (quizá haya otro) ha terminado y ahora, 1:41 del recién parido martes, caigo en la cuenta de su fin. Me viene a la mente esa cita que tanto he escuchado, no logro recordar de quién es pero dice algo así: el futbol es ese deporte donde juegan once contra once y siempre ganan los alemanes.

Ganó el juego bonito y propositivo, lástima por Messi, aunque le dieron ese inmerecido premio de consolación. No parecían once contra once, un par de jugadores no pueden hacer lo que sus compañeros no (aunque sí los llevan a la final), y sí, ganaron los alemanes.

En medio de este no saberme sin mundial pienso en algunas personas que sin duda se habrán alegrado una enormidad por el resultado del partido. Por mi parte, no sé bien cómo era eso de vivir sin mundial, medio empiezo a darme cuenta y no me convence del todo. Incluso lo poco que escribía lo hacía pensando en el redondo y las patadas que convierte en euforia.  Habrá que cambiar de tema mientras tacho los días del calendario, sólo son 1423 para Rusia 2018, ni más ni menos (y la cifra me hace pensar en una posible formación).

Y nada, las injusticias y los caprichos se dan en todos lados, pero también las sonrisas. Ahora les sugiero airadamente que me recomienden tema de conversación.  El chiste, dicen seriamente, es persistir, no claudicar, escribir y escribir, hacerlo bien, entregarse al texto o de plano no hacerlo y dedicarse a otra cosa. Yo quiero ser necio.


Y como buen necio, puedo contar la misma anécdota de siempre, la que sólo pienso y jamás he compartido. Decir en principio, porque sin un buen comienzo no hay final digno de la memoria, que amanecí en un lugar que no era el mío pero me sentía de maravilla. Había tanto por ver, por hacer, por probar y recorrer, el pequeño gran paso, a mi manera; pero me volví y la vi y me perdí y no supe que fue de mí, pura sonrisa.

Un día soleado comenzaba, la búsqueda del mercado, los reclamos superados del día anterior, el preludio de los que estaban por venir, su mano, mis silencios, sus labios, mi vida, su andar seguro, mi por un segundo de tu tiempo doy el mundo.

Uno puede describir cada detalle de un día específico, hora por hora, sitio por sitio, cada mirada y cada abrazo, pero tiene razón, es mejor cuando se vive. Las palabras suelen no bastar, algo se pierde, desde que el aire despeina su cabello hasta que yo escribo la primera letra pasa tanto que no es igual. Pero podría intentar contagiar la maravilla de aquel insecto posado sobre una blusa exhibida a media calle, insecto desconocido e inmóvil, apenas se puede adivinar que respira y observa, que se da su tiempo para pensar y maravillarse por el lugar en el que se encuentra. Se deja observar y nada más le importa, sólo ese instante en que se sabe vivo y amaga con dar un paso. Pero no se mueve, y lo observo y ella también, y aquel y tantos más. Es un puesto alejado del bullicio infaltable en las ciudades, pero nuestro latir lleva ese otro ritmo más agitado, más apresurado; el insecto está por revelar su secreto, la epifanía que cambia vidas o las termina, está por dar ese paso que le da sentido a la existencia… pero no hay tiempo, creemos que no lo hay, volteamos a otro lado, abandonamos la espera y miramos a nuestro alrededor. De pronto pasa, mis ojos se cruzan con los de ella, desaparece el insecto, los transeúntes, las blusas, el sol.


Y el secreto de la vida deja de importar cuando la vida se posa ante uno, no importan los cerrojos y misterios, esos ya irán desapareciendo, uno a uno, cuando la bombilla de la noche se apague.

8.7.14

Lo dijo un pasajero

Un tiradero de luces y cal,
entre polvos y aullidos:
bienvenido a la ciudad

Miro tus piernas pasear
ágiles y decididas,
los flashes te disparan
y se giran, más y más,
la esquina condena
al suspiro del olvido.

Los titulares anuncian el descaro,
el robo y la expropiación,
Esperanza hace cuentas,
sueldo mínimo, impuestos y comida,
las vacaciones en la playa esperan
y el dos por ciento anual
no le devuelve la sonrisa.

Un tiradero de sueños titila
y el cansancio a vuelta de rueda,
a ritmo de asalto y banda,
llega a su casa rendida.

Un tiradero de porvenir
poco a poco se apaga
y el sueño que llega y no
quién sabe
mañana será mejor.

4.7.14

Breves mundialistas

Coincidimos, salir en pleno partido definitorio con que un gol recuerda a un poema (que ni se recuerda) es una reverenda cubetada de agua fría. Tan bonito que es mirar el partido y guardarse las payasadas para una entrada de blog, o qué sé yo.

Por otro lado, no lo puedo evitar, miro al balón rodar y te pienso: dios es redondo.

El amor es fútbol

Empieza el deporte más bello del orbe. El silbatazo inicial como un chillido del recién nacido, nervios y alegría, disputa entre vida y muerte.
Llega la primera falta y el mundo abuchea mi error. Logro adueñarme del balón y tu pierna se interpone en el momento exacto, deporte de contacto. Nos damos la mano, una nalgada, un casi abrazo.
Tus palabras ahora son tiro libre indirecto, me miras y la barrera no sabe cómo cubrirse: disparas, me arrojo, en el fondo deseo tu gol, el público enmudece: choque, caemos al pasto, rodamos, el pasto quema como tus labios, muérdeme.
Después de correr y empapar las camisetas, tras perseguirnos e invitarnos al ataque, después de la amarilla y el saque de manos, ya que han pasado nuestros respectivos cambios, el tiempo se agota y el marcador sigue igualado... el juez mira su reloj, levanta las manos y pita: habrá tiempo extra y lo que haga falta, debe haber un vencedor.

Nacho dice que no hay un vencedor ni un vencido sino sólo supervivientes... me acordé.

Te iba a escribir un soneto pero se me atravesó una cita de Borges, después de su asistencia de gol: "Pura Vida", mujer, pura vida.

Que les temblarían las piernas, decían, Guardado respondió con gol; a veces me pienso lo mismo cuando te miro, yo sí te miro y tiemblo, necesito un bastón, o un pase del hermoso.

Miro el brillo de tus ojos, la magia de tu sonrisa y pienso: no hay duda, yo también sería clavadista.

A veces hay que arrojarse de cabeza y que la física haga lo suyo, van Persie anota tremendo gol, yo no termino de caer.

Te miro andar como nadie, como en sueño: ta, ta, ta, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?

Cuando creo que lo hago bien y estoy por alcanzarte se atraviesa Klinsman y mir piernas de Lara; se interponen barras y estrellas (más mi mala puntería); estoy por tocarte y sale lo López (...Maxi); Lo Osorio le gana a lo Chicharito (poco aguerrido lo de Aguirre); y dos Santos no bastan: te escurres como holandés en la fosa. Pasa, pasa y no hay gol, pasa el tiempo y no logro retenerte, te vas a cuentagotas.

Más que piojo necesitamos una pulga.

A nuestro Bolaño le faltó una S, o no ser Chespirito.

Como siempre la cumbia se impone a la fiesta, hoy no son ángeles azules sino uno: amarillo: James (y no se pronuncia en inglés).

Países bajos goleó a un país hundido, al nuestro, en similar situación sólo le ganó por un gol.

¡Ay gallito, cuánta falta hizo tu cresta!

La influencia de Pep ahí está, aunque les pese, y el juego bonito se impone, y Alemania parece más brasileño que el local (a veces).

Los árbitros son una fiesta aparte, aunque nadie la disfrute y México, dicen, sea la botana.

[Había más breves pero en 8 horas empiezan los cuartos de final... Y por último, quizá no lo han leído (suficiente), no, no era penal]


29.6.14

Semis

Hoy no pensaba hablar de futbol, ¿que él hable de mí?, no. Pero es complicado, mi memoria es endeble y ya no recuerda cómo era eso de amanecer sin prisa para ver el partido en turno. ¿Sería como hoy? Qué horror. Creo que anoche estaba jugando el Azul contra el Guadalajara, qué clase de doctor recetaría tan pésimo placebo. Yo me receto otros, al menos hoy.

En el Canal 22 están pasando una especie de documental sobre los rebeldes del futbol, antier le tocó al equipo del FLN de Argelia, equipo que se formó y anduvo de gira por algunos países buscando la independencia de Argelia. Ayer le tocó al brasileño Sócrates (tremendo personaje). Hoy no lo vi.

Lo de hoy es lo de ayer, lo del día anterior. Si de chiripa, de rebote o sin querer llegaron a este blog, es casi seguro que han llegado a sitios más interesantes y, de una manera u otra, conocen el resultado de las semifinales del mundial. Pero da igual, les cuento: por un lado, y como lo dije antes, el equipo que parecía más Brasil que Brasil mismo arrasó. Nomás fueron 7 goles contra 1. En el segundo partido, un partido mucho más peleado y reñido que el anterior, tuvo que definirse desde esa manchita que tanta pena le causa a los mexicanos y que se encuentra a sólo once metros del siguiente paso.

Salvo el técnico alemán comiéndose los mocos y el hijo de Robben llorando por la piscina no llenada para su padre (con todo y lluvia), no creo tener mucho más que agregar a lo que ya todos han leído o pensado.

Hasta la próxima.


28.6.14

Cuando el mundo está al revés

Hace poco más de 120 años, justo en junio, llegó a Nuestra América. Seguro nadie se imaginó, aquella tarde en que empezaba a caer la noche sobre el siglo XIX, todo lo que sucedería después: tanta historia, tanta magia, tanto sentimiento. Es difícil de explicar, pero en estos días aparecen gratos ejemplos, y los gigantes de otros días están ahí, latentes.

Creo que después del amor (bien o mal dado), de la luna y las estrellas, de la fiesta, del grito de protesta y apoyo, de la tragedia y la melancolía... después de todos estos temas, el futbol ha inspirado más canciones que cualquier otra cosa, quizá mi conocimiento musical sea pobre (¿quizá?) pero así me parece. Tal vez esto se deba a que el balón inspira y aglutina todos los otros temas, todos los sentires. Y quien me lo discuta es porque no ha tenido la dicha de gozar y sufrir (a veces en un mismo partido) por un equipo.


En mi pueblo no deja de llover y yo no dejo de recordar y de darle vueltas a todo. El plus que significaba jugar bajo la lluvia, cuando todavía jugaba (dónde quedó esa playera de Argentina que, cual equipo cementero, nos dio tantos subcampeonatos, y qué fue de aquellos delanteros, de nuestro Sinuhe "Roberto Carlos", de Ronaldinha); viene a mi mente los días de natación, pero sólo los interrumpidos porque, de alguna extraña manera, nadar bajo la lluvia no era posible; vienen los días que compartimos bajo lloviznas y torrenciales aguaceros, la lluvia de tu cabello en mi rostro; viene Tlatelolco y reconciliaciones breves, viene el Centro reflejado en los charcos; autos varados en la carretera que se volvía (todavía) piscina; mi cuerpo empapado y tus ganas de, a pesar de lo escurrido, un abrazo mío. Villoro habla en un texto reciente sobre los cien años de soledad y el aguacero del México-Camerún, del diluvio y los árbitros colombianos... Yo pienso en tantas lluvias chiquitas que se bastan con dos ventanas abiertas y que aun cerradas inundan sentimientos. Y en los míos y los tuyos y los nuestros.

Hoy escribo porque no hay futbol, porque no hay con quien discutir sobre la polémica en turno, sobre los barriles de petroleo, sobre tanta "lady" que aparece sin hacerle sombra. He visto goles hasta el cansancio y, en este respiro, me pongo a hablar de ellos.

Tanto que decir y tan tarde, tanta lluvia. Iba a incluirme en ese debate sobre la enajenación que el futbol causa en países como el nuestro, pero no hay tiempo ni ganas de convencer de nada a nadie. Como antes dije, quien se atreva a afirmar sin más que el futbol no es sino sólo otra manifestación del opio del pueblo, que no hay más que enajenación y fanatismo, es porque, definitivamente, no sabe mayor cosa del futbol, para bien y para mal. Me viene a la mente C. Ronaldo, Drogba, el mundial del 82, el reciente castigo a Luis Suárez y el antidoping a Costa Rica. Enajenación positiva y negativa, caen en lo mismo pero más feo. No diré más.

En la cabeza se me agolpan temas, recuerdos e historia. Pero el sueño se impone, siempre gana y por goleada. Estas líneas son apenas "las de la honra".

En unas horas empiezan los esperados octavos de final de la copa mundial de futbol, esa copa que tantos gritos de gol y de protesta a convocado en Brasil. Octavos de final que muchos ya llaman copa América. Pensaba avisarles desde ya quiénes van a ganar y quién será el campeón, pero qué quedaría sin el efecto sorpresa, además ya hay adivinos de sobra y lo mío son los horóscopos.

Ahora tengo un encuentro definitorio en ese partido que muchos llaman la vida diaria. Ya me arroje con la cabeza de frente, no tengo la habilidad de van Persie pero quién sabe, el balón sigue en el aire y el público guarda mortal silencio, incluso la lluvia se detuvo, como hace más de 120 años, cuando se jugó, en Buenos Aires, futbol por primera vez de este lado...


No soy barrilete pero soy zurdo y tampoco sé de qué
planeta vine. Nomás me acuerdo...

14.6.14

Ruben


Intentó llamarla temprano. Primer intento: el saldo de su amigo se ha agotado; segundo intento: línea ocupada. Pasaron los minutos, demasiados  para su gusto, esperó, esperó… Volvió a marcar, lentamente, cada uno de los diez dígitos: cinco, cinco, seis, cero… terminó de teclear y esperó: ring, qué pinches nervios, ring, ¿y si nadie responde?, ring, ¿y si no responde ella?, ring… la llamada entra: sonríe.
*
¡Primer golpe! Abren la puerta, ella, sonrojada,  sorprendida, descuidada, abre la puerta. No sabe qué responder, él interroga, cuestiona, recuerda días pasados, ella espera unos segundos… Se lanza como si el Bolshoi la observara, como lo hacía en sus sueños, como nadie más podría con esa idea redonda, perfecta que viajó cincuenta metros: ¡Estoy ocupada!
Él palidece, languidece, el resto fue un carnaval. Sus cuestionamientos y preguntas fueron resueltos, una y otra vez. Con elegancia, de rebote, por sus descuidos, con magia, pura magia, y se acabó la discusión. En todos lados hay revancha, no importa el tiempo, en el lugar menos pensado, de la forma más humillante. La madre llora, él agacha la mirada, se va.
*
¡Alexis!, gritaban en la calle, él respondió como en tierras catalanas, de forma digna, simple y contundente: Aquí estoy.
Llegó la hueste del continente más apartado, atacó, quiso reaccionar, pero en el barrio, allá en el sur,  no hay manera, no había manera. Tres golpes, una respuesta y knock out.
*

No lo vi todo, nadie puede hacerlo, pero, entre comerciales, cabezas y desencuentros la magia existe, aparece. Se puede negar a veces, se puede entregar por partes, justa o injustamente, con resultados bochornosos o a pesar de ajenas colaboraciones…. En la combi un tipo desesperado vomitó por la ventana, el resto de los pasajeros, casi en su totalidad iban ebrios, de amor o de alcohol, 50-50. Yo cantaba a Delafé y me preguntaba a qué selección apoyaban, si a todos nos fue tan bien/mal; el camino es largo y tantos goles los resiente uno como arañazos en la cara. Y apenas van dos días.

Brasil 2014


Medio centenar de detenidos, obras a medio concluir: la fiesta comienza en medio de protestas, corrupción y samba. Estamos en Brasil, junio de 2014.
Inauguración, lo vemos desde las pantallas que están situadas en las afueras del estadio, ¿quién fue el aventurado que pagó por ver el festival de primavera en vivo?, a quién se le ocurrió.

Entre playbacks, cantantes que no cantan ni bailan y un estadio a medio hacer comienza la injusta justa mundialista. Suena el himno croata, le sigue el brasileño, esa versión corta que no resulta suficiente: el estadio sigue cantando hasta el fin, me pregunto cuántos se sabrán acá el patria, patria, tus hijos te juran… yo no.

Tres palomas son liberadas y auguran el resultado, el balón rueda.  Visten como tecolotes pero miden el doble, se atreven y toman la delantera; la gente estalla, por un lado, el más pequeño, en gritos eufóricos, por el otro, un país entero, en silencios y dudas. El tiempo pasa.

Chamaquito, apenas un niño, sin duda más joven que todos los que lean esto, aparece, la alegría vuelve, la ayuda no se hace esperar desde las tierras zen de oriente. Tantos millones, tantos gritos, tanto ruido previo y tanto dinero no podía quedar mal.

El mundial empieza.


En México, no digan que no digo, la otra justa va sobre las reformas secundarias,  algunos culpan al fut, otros a la clase política, los más hacen mutis. No importa el marcador de hoy, el de mañana, no se ve por dónde ha de ganar México, no digan que no digo, ni culpen al esférico (no al pateable… no al balón, pues).


11.6.14

Nunca fui portero

También, como Ignacio González, no el futbolista (aunque no juega nmal el león guanajuatense), he buscado mancarme de alguna manera. Resultó que ya estaba bastante mancado y no había mucho por hacer.
   Por acá me recuerdan que apenas falta una semana (hoy un par de días) para que dé inicio la justa mundialista del deporte más hermoso del mundo. En la banca estoy y me siento manco. Sospecho que la mitad de la selección (mexicana al menos) se siente igual. De qué otra manera se podría sentir ese breve ejército que sabe las ilusiones de un pueblo desilusionado sobre sus hombros.
   Los hacen creer gigantes cuando en realidad son apenas molinos de viento, de esos que resultan imprescindibles pero infactibles en la tierra que del oro negro (ese desgastado y en vías de extinción) depende tanto.
   Me quise mancar y me descubrí en un país de mancos. Y todos saben que en país de mancos el portero es rey. Pero, aun así, me quise manco y la realidad me dio un balonazo en el rostro, rostro egoísta y de frágil memoria.; pero, qué se puede esperar de alguien que vive en un país que apenas sabe medio escribir y medio leer. Habría que empezar por el ABC que nos enseñaban en la primaria, o antes.
   Pero no hay manera, saltamos de la guardería al mentado bullyng, de las reformas a los circos, de los halconazos al chisme de los espectáculos. Cuánto por recordar, cuanto que se nos pasa de la noche al alba. Incluso esta entrada en mi blog a ratos se me presenta más como un berrinche por no tener mi álbum mundialista que como otra cosa. Cada quien se manca como puede y como su situación se lo permite.



Ya habrá otro espacio para divagar, por ahora mi cabeza ya sólo atina a repetir una cancioncita que escuché en la primaria. Es curioso, según Youtube (después de 16 años la vuelvo a escuchar), la canción que un compañero mayor que yo por dos años cantaba mientras estábamos formados para participar en una justa, no mundialista sino “del conocimiento”, tenía cuatro años de antigüedad. Supongo que fue un éxito enorme y por eso duró tanto tiempo en su cabeza. También sospecho que yo era más distraído o no prestaba atención a los comerciales de Tecate. Pero bueno, como dije, hasta la memoria la tenemos mancada. Como no soy envidioso, les dejo esa canción: 

Salud.

3.5.14

Sueños (II)

V. La purísima

La fiesta termina a oscuras
entre desconocidos y tu sonrisa,
penumbra y sin sentido: terminas.

El barbero cena con el criminal,
aquellas piernas se declaran culpables,
yo camino y bebo y giro
en espirales descendentes sin fin,
uno y otro y más: lo miro
en el círculo de los asesinos.

Corro y esquivo faros, grava, destajo.
El barrio es el de siempre, pámbol.
Entre mentadas y pandillas ando
mis ojos la hayan Catedral,
entre nubes y cielo gris,
la noche se vuelve resplandor.

Sigo mi marcha, pesado ascenso
sin final...

Ya me voy, dicen, es hora de trabajar.


23.4.14

Día Internacional del Libro

Pues hoy se celebra el Día Internacional del Libro (en adelante DIL por comodidad y porque, faltaba más, ya todo es negocio). Este día surge con el pretexto de tres aniversarios: el nacimiento de John Cena, Patricia Manterola y Tove Jensen... no es cierto (o sí cumplen años pero no es por ellos). La UNESCO creó este día por la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra (famosísimo por su frase de los perros ladrando, que jamás escribió), de William Shakespeare (esposo de Anne Hathaway, pero no la de Los miserables) y del Inca Garcilaso de la Vega (no confundir con su tío, aquél de "En tanto que de rosa y azucena...").

Sin duda es un día de júbilo. la gente no para de hablar (al menos en las redes sociales, yo no salgo de casa, no sé qué digan en "el mundo") acerca de las bondades de la sutil e inefable compañía de un libro, de cómo sus hogares ahora son zen y sin espacios desagradables desde que aquellos libros de no recuerdo qué autor ocupo dicho espacio: se siente la armonía, la cultura y el buen gusto se respira en la sala, etcétera. También rondan las imágenes que nos invitan a leer, a compartir con el mundo el libro que estamos leyendo en estos momentos, a recomendar alguno a todos aquellos que quieren iniciar en el mundo lector y no saben cómo acercarse a él.

En fin, el INEGI dice que en México se lee más que nunca (¡gracias por el ejemplo, Peña Nieto!), que incluso se gasta más en libros que en alcohol (¿de verdad alguien cree esto?), pero aun así trataré de que la brevedad este de mi parte (por el bien de ustedes). Da igual, no creo que haya tanto que festejar, aunque quizá sea un buen día para fomentar la lectura.

La clase intelectual/letrada/lectora/literata, en general, es un concurso por quien la tiene más grande (la biblioteca). Medir egos, presumir autores desconocidos, lecturas que a nadie se le ocurrieron antes, citas por aquí y por allá, calificar y descalificar qué es lo que la gente "de a pie" (porque ellos flotan, los muy fregones, como el último texto al que dedicaron sus desvelos y cultos ojos) puede y debe leer.

La máxima es "No leer es pecado y muestra fehaciente de incultura, de salvajismo y palurdez". De ella se desprenden otros asuntos que todo aquel individuo que pretenda leer no debe ignorar: si es Best Seller es malo, si es Coehlo mejor ni leas, si no es la edición crítica o el libro físico (a quién se le ocurre leer en pdf) deberías sentirte avergonzado, el cómic no es literatura, las revistas no son literatura (a menos que sea Letras Libres o alguna que ellos avalen), el libro vaquero menos... ¿No que el chiste es fomentar la lectura? ¿No que hay que tener tres libros que marquen nuestras vidas? ¿Cuál es la diferencia entre el libro infantil, signifique lo que signifique eso,  de 30 páginas que me regalaron y el de 500 que editó la RAE? Yo prefiero el primero, me marcó más, perdón por ser un pésimo lector.

Leer es bueno, sin duda, pero poder citar a  Julio Cortázar de memoria no te hace mejor persona. Si la gente quiere leer está bien, si no quiere hacerlo, también. Ni todo lector es culto ni todo fan del futbol o la telenovela es un borrego. Así como no todos los que tienen doctorado son más inteligentes o valen más que alguien que apenas sabe escribir. Así como no todos los mayores tienen razón sobre los jóvenes nomás por la edad.

En fin, dejaré la mamonería (que abunda sobre todo entre los estudiosos de la literatura), que lea quien quiera hacerlo y que lea lo que se le dé la gana. De todas formas, leamos a Flaubert, García Marquez, Carballo (¿quién?), Paz, Coehlo o Yordi Rosado, EPN es el presidente y representante de este lector y crítico país. Y como dijo el autor que le respondió al otro autor de cuyo nombre no logro acordarme en aquel libro con un título muy bonito... da igual.

No pude colgar el video que me compartieron hace rato, pero acá está: Leí Harry Potter y me gustó

17.4.14

Hojas al aire poblano

Creo que ni lo merecía pero igual terminé con los ángeles de aquella poblana ciudad. La última vez fui porque mi pá tenía que trabajar y cuando se iba ya estábamos en el carro, ni modo. De aquella vez sólo recuerdo que me hicieron una caricatura junto a la Catedral, antes costaban menos; también había un niño jugando a ser Godzilla sobre una maquetita que estaba ahí junto al kiosko; por último comí mole, creo.

Esta vez fue distinto, también fui de gorrón pero la intención fue apoyar/acompañar al heroico equipo de las Hojas al aire. Se apuntaron para un Congreso, fueron aceptados, cómo de que no, y a mí no me hicieron el feo. Lo demás son detallitos que quizá no quieran leer o no les interese. Busquen el número 9 de la revista y revisen en su blog (ese link de arribita) para que vean los números anteriores. En el 9 participé con unos versos. En fin, sospecho que ya les estaré hablando más de ellos. Por ahora resumo el viaje


  • Uno puede viajar por el metro y el autobús en tacones, pero caminar por las calles de Puebla, parece, es intolerable.
  • Siempre es bueno conseguir un copiloto de fiar, un GPS legible, una idea de a dónde hay que llegar.
  • Las cajas con cheves atraen atenciones, los chilangos... pues ya saben cómo son.
  • Los dibujos cuestan 250 pesos, sólo dibujan a chicas guapas y, si no pides el dibujo, te dejan un texto en el que te dicen que no hay que "volverse maricón", bien sutil el don.
  • No es buena idea cargar maletas de más, tampoco ofrecerse a ayudar.
  • Pasitas, cheves, mezcal, baile, humo, risas, risas estruendosas, risas mudas, sueños, caminar, soñar, soñar, despertar tarde.
  • Nunca había estado en un slam de poesía, no me gustó pero tampoco me desagradó del todo (poca poesía pero harto relajo.

Todavía no empezaba y todos le pedían calificación perfecta a los jueces.
Al final no ganó sino algunos chiflisuspiros, según.
  • Las semitas no son tan itas.
  • Mucha gente, más sol.
  • Morelos se ve bien con gafas y los libros de poesía están en lo más alto, no se pueden ver los títulos, menos leer.
  • Nos pasamos.

Arrojan palabras al cielo, el aire las devuelve en sonrisas, recuerdos y amigos.




16.4.14

Miércoles 16

Así que te has vuelto a enamorar...

Y mientras la canción suena y se repite hasta el hartazgo (¿hace falta mencionar que mi tolerancia es infinitamente mayor?) me pregunto a dónde quieres llegar. Cuándo vamos a parar de mamar esas promesas de sonrisas con sabor a desdicha.

Quién se irá
a cansar primero
de tanta ira y tanto tiempo sin mapa,
de tantas dudas y todos estos
fantasmas.

Cuándo es bueno decir "basta".
Santa y estúpida Semana Santa.

Acá ni la lluvia llega. Voces apenas perceptibles, dónde quedó tu timbre, el calor que atravesó cualquier frontera alguna vez. "Sus despojos serán recogidos como cuando recogen orugas; correrán sobre ellos como de una a otra parte corren las langostas", dice el libro.

6.4.14

Nevado en primavera

Prometieron quererse mientras el frío existiera
            Esto que lees ya no soy yo, somos el eco de ayer, de hace un siglo [de un par de años], como dice aquel argentino común a ti, a mí y por qué no, a ese que nos mira en la distancia.
            Somos la historia que empieza sin saber dónde, hasta llegar al Cali-maya que nadie entiende. Ese lugar donde se construyen tantas casas y aún así se reconocen, lugares donde no alzas la mirada para evitar miradas inquisidoras. Por otra parte, siempre es preferible perderse en miradas que sólo se sueñan en la distancia, que de tan reales y próximas no creemos y hasta evitamos.
            Lugares e historias de un pasado cercano que el frío torna presente, que cala en los huesos horas después, quizá para siempre. El frío sirve como metáfora, como bofetada de guante nevado, como pretexto para sentarse lo más juntos posible.
            Después de todo el frío persiste, todas estas palabras pudieron ser tuyas, esto que lees es el recuerdo del mañana,  de más adelante, como dice aquel cantante que aún no canta y que te hará pensar en mí, en el otro o en ella que tanto se cuida del frío.

Sabes cómo digo que te quiero cuando hablo del frío,
sabes que esto es para ti sin tener que mencionarte
Por que alguien ya bendijo a tu madre y a la muerte
antes que yo, porque sabes y si no lo inventas.
El dolor pasará y llegará el sábado tan esperado,
tu sonrisa seguirá iluminándolo todo, 
esos ojos derretirán mis ansias again,
te sabré cercana y ajena, querida
y mostrarás aquella cruz terrible en una esquina
tendremos una despedida como no queriendo,
donker se tornará todo y de nuevo nos envolverá el invierno.



[Porque el tiempo pasa y seguís ahí, porque el rencuentro será y florecerán sonrisas, por eso: gracias y un abrazo]