6.4.14

Nevado en primavera

Prometieron quererse mientras el frío existiera
            Esto que lees ya no soy yo, somos el eco de ayer, de hace un siglo [de un par de años], como dice aquel argentino común a ti, a mí y por qué no, a ese que nos mira en la distancia.
            Somos la historia que empieza sin saber dónde, hasta llegar al Cali-maya que nadie entiende. Ese lugar donde se construyen tantas casas y aún así se reconocen, lugares donde no alzas la mirada para evitar miradas inquisidoras. Por otra parte, siempre es preferible perderse en miradas que sólo se sueñan en la distancia, que de tan reales y próximas no creemos y hasta evitamos.
            Lugares e historias de un pasado cercano que el frío torna presente, que cala en los huesos horas después, quizá para siempre. El frío sirve como metáfora, como bofetada de guante nevado, como pretexto para sentarse lo más juntos posible.
            Después de todo el frío persiste, todas estas palabras pudieron ser tuyas, esto que lees es el recuerdo del mañana,  de más adelante, como dice aquel cantante que aún no canta y que te hará pensar en mí, en el otro o en ella que tanto se cuida del frío.

Sabes cómo digo que te quiero cuando hablo del frío,
sabes que esto es para ti sin tener que mencionarte
Por que alguien ya bendijo a tu madre y a la muerte
antes que yo, porque sabes y si no lo inventas.
El dolor pasará y llegará el sábado tan esperado,
tu sonrisa seguirá iluminándolo todo, 
esos ojos derretirán mis ansias again,
te sabré cercana y ajena, querida
y mostrarás aquella cruz terrible en una esquina
tendremos una despedida como no queriendo,
donker se tornará todo y de nuevo nos envolverá el invierno.



[Porque el tiempo pasa y seguís ahí, porque el rencuentro será y florecerán sonrisas, por eso: gracias y un abrazo]

2 comentarios:

  1. ¿Por qué dejé de leerte? He vuelto.

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    1. Quizá la desaparición temporal de mi blog influyó. Gracias por volver, ya no te vayas. Saludos.

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