26.8.11

Lloviznas y empapadas


Quién no ha sido sorprendido por aquellas nubes grises, esas que aparecen de repente y te dicen que es mejor darse prisa o que de plano mejor mejor ni salgas.
Con todo y todo, a veces es inevitable salir del techo que te cobija y comenzar tu odisea. Para estos casos existe un manual de sobrevivencia y útiles consejos, si los hay para un inminente ataque zombie, no veo por qué no ha de haberlo para el inclemente tiempo que, en el mejor de los casos, oculta aquella lagrima que por más fuerte que uno sea, a veces, no se puede mantener en el lugar ideal: otro rostro.
El paso número 1 ante las lluvias es el más simple y efectivo: coge esa cosa que cargas sin saber si es útil y ábrelo. Así de fácil. Te mantienes fresco y seco, al tiempo que la lluvia trata inútilmente de golpear tu,ahora impermeabilizado cuerpo. Benditos paraguas.
Si el paso número 1 te resulta incomprensible o inviable, ya que eres de los que prefieren no cargar y/o vivir al extremo, lo primero que debes hacer es analizar tus posibilidades. ¿Qué calzado traes?, ¿tendrás que ir brincando charcos o puedes caminar sin preocupaciones?, también una bolsa de plástico, un poco de cartón (obviamente es más probable contar con un trozo de cartón que con un paraguas), cualquier cosa que te pueda proteger lo suficiente de la lluvia, para no volver a casa como si te hubieran arrojado a una piscina con todo y tus garras, disculpen si viejas heridas son reabiertas, ya lo superaran (já!).
Algo que no debes olvidar es que, no importa cuánto corras, la lluvia es más veloz, no se trata de una sola nube que trata de fastidiarte el día, ¡son muchísimas! Lo único que conseguirás corriendo es que te estrelles, que resbales y caigas (alegrando el día del resto de los que tratan de refugiarse y mantenerse secos), o que de pronto te des cuenta que de tanto correr tu destino a quedado varios metros detrás tuyo.
Si vas acompañado, lo mejor es buscar un refugio, no importa que tan pequeño sea, la prioridad es cubrirse de la lluvia y combatir el frío con calor humano. si tu acompañante es tu pareja sentimental (léase novio, esposo, etc.), o deseas que lo sea, un lugar estrecho funcionará a la perfección para dar cause a tus anhelos. De cualquier forma pueden aprovechar el tiempo para charlar un poco, prender un cigarrillo y seguir el curso del humo con la mirada, observar las burbujitas que se forman en el suelo; incluso reir de los que aún no encuentran refugio o resbalan (recuerden no correr) es valido. La lluvia permite la sencillez.
Finalmente, la lluvia cesará un poco, podrán continuar con su camino y todo quedará en una peculiar tarde que refresca. Con suerte un arcoiris marcará el rumbo a seguir, con otro poco de suerte no volverá a llover cuando ya se encuentren lejos de aquel preciado refugio.
Hace un par de días me encontré poniendo en práctica todos estos consejos. Me agradó ver cómo la gente, más allá de molestarse, lo tomaba con alegría, como un respiro. Incluso pasé junto a un hombre, chavo o adolescente (díganle como quieran), que aminoraba el paso, que miraba al cielo y sonreía, como si fuera la primera vez que lloviera en su vida.
A fin de cuentas, creo que ese es el mejor de los consejos, aunque no siempre es el más fácil de llevar a cabo. Disfruten la lluvia, esa sensación de gotas cayendo desde una altura de miles de metros hasta llegar suavemente (ojalá, y sin hielos) a sus rostros, esa cantidad inconmensurable de liquido que limpia el cielo y te hace dar gracias por no haberte bañado ese día (dicen). Disfruten pues.
Sin duda muchos de ustedes se preguntaran qué pasa con las inundaciones, el trafico insoportable, los accidentes viales, las perdidas materiales, etc., y se preguntan bien. Sólo atino a responder que las nubes grises no nos persiguen a nosotros, no son vengativas ni tienen maldad (¿o sí?). Esas preguntas son muy validas pero no soy el responsable de darles una solución.
Pero ya se hablará, seguramente, de esto en las próximas elecciones (como se habla siempre). Yo sólo les ofrezco una guía simple, que surge de mi cabeza aún más simple, quizá les sirva, quizá hasta lo puedan combinar con el manual para sobrevivir a la invasión zombie....sólo dejé a mis ideas llover un rato.

[retomando una práctica muy sana que @Kradprro me enseñó, aclaro que la foto es mía, tomada en Coacalco...no tengo fotos "lluviosas" necesito un manual para tomarlas]

3 comentarios:

  1. Muy bueno tu manual Vladimir, me gustó :D, cuando hagas el de tomar fotos me lo pasas si?, XD

    Atte: Liz García (alejandra15...)

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  2. Seguiré al pie de la letra tu manual! Espero no con demasiada frecuencia, porque odio la lluvia y mojarme. Aunque creo que en realidad no odio la lluvia, sino el frío que me da cuando me mojo por la lluvia :)

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  3. Gracias Liz, y te ubico eh, no necesitas ponerme tu correo jeje.

    y a mi sí me gusta mojarme Karlyle, no en exceso pero es buena forma de despejar la mente, sólo un poco. Para el frío siempre es recomendable un buen abrazo. No hay más...

    Gracias por sus comentarios.

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