1.4.11

Segundo vagón, asiento compartido, ventana y no pasillo

No puedo recordar sino ese lunar que evoca tu finitud, tu calidad y cualidad humana. Lo pienso y con él te recuerdo, como un aforismo que poco a poco revela la totalidad de tu gracia.
Aparece una sonrisa, modesta como si con ella definieras el mundo, tuyo y mio mas no el mismo. Surge detrás de ella un cabello natural, tan descuidado como la noche, tan infinito como tu mirada, clara y profunda, mirada que supera la oscuridad de estás gafas, y no es pretexto su dudosa marca.
Te sueltas, ya sin broches de por medio, te liberas, tanto más frágil como más ligera y con esa ligereza te levantas y liberas, quiebras las cadenas, tanto del claustro de este vagón como de esta prisión que con la mirada pretendo, para ti y ese lunar que finalmente se pierde tras la gente.

1 comentario:

  1. No deberiamos de dejar aí como así a las personas junto con esos lunares que nos impactan... buen post como siempre....

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